
Tras valorar mediante encuesta
abierta durante una semana las opiniones de los miembros de nuestro grupo acerca de
las preferencias en el desarrollo de acciones post 20-N, dentro del marco del
Metaplan y del PRC, se decidió acometer la acción contra los rescates a los
bancos, y tras otras 2 semanas de planificación del desarrollo concreto de la acción,
se detalla la propuesta consensuada desde DRY CT 4.0 para ser valorada como
acción coordinada estatal. Incluye la difusión masiva por todos los canales estatales de
un manifiesto abierto a consensuar cuyo borrador proponemos aquí mismo, su
lectura en las sucursales bancarias de la CAM o Banco de Valencia acordadas de
forma simultánea en el mayor número de ciudades posible, y envío de un
comunicado a los medios manifestando la oposición frontal de DRY a la
continuación de tales prácticas, y la consiguiente exigencia de
responsabilidades, tal como se establece en el marco director de acciones de
control de entidades bancarias contenido en el Metaplan.
BORRADOR DE MANIFIESTO QUE SE PROPONE:
Desde hace meses venimos
asistiendo a una creciente intervención estatal a través de diversos canales de
financiación en los problemas de solvencia de bancos y entidades crediticias en
general.
Desde Democracia Real Ya queremos
denunciar el uso indebido de dinero público para acudir al rescate de
entidades, que por su mala gestión o por una asunción desmedida de riesgos se
están viendo abocadas a la quiebra o a la intervención y ayuda estatal para
poder sobrevivir.
No se puede pedir a los ciudadanos,
en aras a la estabilidad del sistema financiero, que acudan a salvar a
entidades arruinadas por una gestión ineficaz, al mismo tiempo que se le exigen
esfuerzos adicionales y pérdida de servicios públicos para, según se les dice,
poder vencer la crisis.
- Cuando una empresa, acuciada por
esa misma crisis, entra en quiebra, se disuelve y reparte entre sus acreedores,
no es rescatada por los ciudadanos.
- Cuando un parado pierde o agota
sus prestaciones, nadie acude a sufragar sus más elementales necesidades, no es
rescatado por los ciudadanos.
- Cuando un ciudadan@, ahogado por
esa misma crisis, no puede pagar la hipoteca, pierde el derecho básico a la
vivienda que la Constitución reconoce, y nadie acude a su rescate, sino que se
le persigue aún después de haberla perdido.
Los que han llevado a estas
entidades a esa situación son los mismos que financiaban viviendas por encima
de su valor, y que asumían riesgos inasumibles en aras a continuar su lucrativo
negocio, y esos son quienes deben responder de las pérdidas y de su gestión, no
los ciudadanos soportando el peso del rescate.
Los últimos rescates de la CAM y
del Banco de Valencia, unidos a los de Caja Castilla la Mancha y CajaSur,
elevan a más de 12.000 millones de euros empleados en rescatar entidades crediticias,
en rescatar a uno de los sectores causantes de la crisis.
Ante el grave atentado al erario
público pagando o financiando a quien debería financiar o contribuyendo a las
jubilaciones insultantes de algunos de sus directivos, denunciamos públicamente
esta situación, y desde Democracia Real Ya exigimos:
- El cese inmediato de los rescates
a los bancos con dinero público.
- La depuración de todas las
responsabilidades económicas o penales derivadas de la mala gestión de los
gestores de las entidades rescatadas.
- La entrada en los consejos de
administración de las entidades rescatadas para intervenir en su gestión y
tutela, dando así respuesta a la necesidad de tener una banca pública que
compense los desequilibrios mostrados por la actual banca privada, concediendo
por ejemplo préstamos a bajo interés a empresas que muestren proyectos viables
y compromisos de estabilidad laboral ante sus empleados.
- Utilizar el parque de inmuebles
de las entidades rescatadas para promover alquileres a bajo coste para los más
necesitados, descargando así al erario público del peso del rescate.
Porque los ciudadan@s no somos
mercancía en manos de políticos y banqueros, porque ya basta de pagar las
crisis de otros, para que paguen los que nos han llevado hasta aquí.
¡Democracia Real Ya!